domingo, 2 de noviembre de 2014

Zona euro = países desacompasados.


1 de noviembre de 2014.
Ignacio Escañuela Romana.

Incluso un análisis somero del ciclo económico de los países de la zona euro, muestra, con poco lugar a las dudas, que Alemania lleva un ciclo económico propio frente al resto de países. Esto es muy dañino.

Me explico. Uno de los factores que muestran que una zona monetaria está formada correctamente es que los ciclos económicos de los componentes se muevan en la misma dirección aproximada a lo largo del tiempo.

De otro modo: supongamos que Alemania y Francia no van juntos en el ciclo. Esto significa que, por ejemplo, Alemania tiene expansión económica y se aproxima al pleno empleo, mientras que Francia está en recesión y tiene desempleo abundante. Como comparten moneda, Francia no puede acudir al remedio de devaluar su moneda. En vez de ello, tiene que afrontar el camino difícil de la deflación interior de precios y salarios. Ésta es la pesadilla que lleva viviendo España en los últimos cinco años.

Y, mientras la Francia de nuestro ejemplo se enfrenta a la pesadilla de la deflación interior, sólo tiene dos posibilidades de amortiguar el golpe. Una es recibir transferencias fiscales centrales, que vendrían de Alemania. Esta política fiscal común no existe. La segunda posibilidad es enviar a sus trabajadores a Alemania. Los datos muestran que la emigración intraeuropea es escasa. Además, emigrar es obviamente doloroso.

Veamos los datos.

Parto del PIB en términos reales (deflactado para eliminar la influencia de la inflación) de Alemania, Francia, Italia, España y Holanda. Fuente: Banco de España que lo toma de otros organismos. Datos trimestrales. Desestacionalizados por mí. Desde diciembre de 1995 a marzo 2014.

Lo primero es quitar la tendencia de los datos, que respondería, al menos parcialmente, a datos a largo plazo. Fundamentalmente a la evolución de la productividad y al desarrollo constante de la cantidad de factores productivos disponibles. En nuestro ejemplo: Alemania y Francia pueden diferenciarse en sus fundamentos de productividad y factores. El ciclo afecta a la cantidad de factores (trabajadores y capital) pero difícilmente a la productividad total de los factores. Que depende de la evolución tecnológica entendida en el más amplio grado: organización y procedimientos.

Dicho de otro modo, el ciclo de Alemania o Francia es su evolución del PIB real, descontando el resultado de sus mejoras tecnológicas. Podemos aproximar esta capacidad mediante la tendencia. Pero sólo aproximarnos.

Lo que sí es simplemente falso, y lo encontramos en los medios de comunicación siempre, es pensar que el ciclo es lo que observamos. No, el ciclo es el dato observado menos la tendencia. El crecimiento actual de España del 1’5% anual no es un ciclo expansivo de la economía española, sino que, descontando el largo plazo, es estancamiento.Estancamiento tras una década perdida.

Ahora bien, incluso en este punto hay múltiples maneras de averiguar la tendencia, detraerla y llegar así al ciclo económico. Sobre este punto hay bastante polémica econométrica. Para dar solidez a los resultados aplico dos procedimientos estándar:

  • El primero es aplicar el filtro Hodrick-Prescott (HP), que es, en definitiva, una media móvil (promedios ponderados de varios trimestres para intentar hallar la tendencia a largo plazo). Lo que sucede es que el resultado, que ahora mostraré, no me convence.
  • El segundo es quitar una tendencia lineal. No es tampoco un procedimiento convincente, ya que al centrar la estimación amplía los ciclos de los extremos. Pero nos sirve aquí para dar una segunda aproximación.

Las tendencias que se obtienen por el filtro HP son las siguientes:
 






















 
Las tendencias de Italia, España y Holanda son inaceptables. Parece evidente que el ciclo económico tiene un impacto excesivo sobre la tendencia calculada y nos da un largo plazo de caída que no puede ser real. Simplemente, no hemos eliminado suficientemente la evolución cíclica.

Y es porque la tendencia se lleva gran parte del ciclo, por

 

 
lo que obtenemos:

Los ciclos aparentan ir juntos.

Esto es una ilusión econométrica, debida al cálculo erróneo de la tendencia.

Aplicando el segundo método de estimación de la tendencia, analizando los datos a los que se llega por ajuste de una tendencia lineal, tenemos un incremento porcentual en todo el período:


pt_ALE
pt_ESP
pt_FRA
pt_HOL
pt_ITA
incr %
26.22
52.30
33.16
37.49
12.32

España, por ejemplo, habría crecido en su capacidad potencial a largo plazo en un 53’30%. Frente a Italia que lo habría hecho en un 12’32%.

Restando la tendencia a los datos observados, tenemos un ciclo calculado para cada país que es:

Se pueden observar grandes diferencias a partir de 2010. De hecho, España, Francia, Italia y Holanda muestran una fuerte correlación entre sus ciclos. Sin embargo, no tienen esa relación con respecto a Alemania. España y Alemania tienen los ciclos con menor coincidencia: un coeficiente de correlación de 0’26.

Gráficamente, los dos ciclos:


No se observa ninguna relación clara. Los ciclos evolucionan de un modo independiente.

En definitiva, empíricamente la zona euro no muestra relación clara entre los ciclos alemán, y los ciclos del resto de países de mayor relevancia. Esto supone un serio problema en un área monetaria sin transferencias fiscales de importancia.

Pertenecemos a una zona monetaria común en la que los componentes no coinciden y en la que no hay una política de transferencias fiscales que compense por los costes a quienes van perdiendo.

La zona euro es una casa empezada por el tejado. Por cierto, los estudios acerca de si era una área monetaria óptima, ya decían en los años 90 que no. Se sabía que era un mal proyecto.

Algo relevante hay que hacer. Lo dejo para el próximo apunte de este blog.