lunes, 30 de junio de 2014

La economía europea ante la deflación.





Ignacio Escañuela Romana.
29 de junio de 2014.

El crecimiento económico de la euro zona es decepcionante y sus precios rozan la deflación o descenso prolongado. Basta ver la evolución del producto interior bruto a precios constantes en los últimos 16 años:




A simple vista se observan dos recesiones casi consecutivas: del tercer trimestre de 2008 al cuarto de 2009. Y del primer trimestre de 2012 al tercero de 2013. Con un crecimiento posterior más que decepcionante.

No es extraño que la inversión se haya hundido, comprometiendo nuestro crecimiento a medio plazo:
Ni tampoco que el desempleo se haya disparado de manera casi estructural, con su carga de sufrimiento y con una reducción a largo plazo del crecimiento económico por falta de formación de capital humano:










Por lo tanto, vivimos en una economía de lento crecimiento, con alto paro e inversión muy reducida. Alejada del pleno empleo, tampoco ofrece perspectivas brillantes en el crecimiento a largo plazo.

¿Y los precios?. Veámoslos:




El gráfico muestra los precios al consumo de las mayores economías de la euro zona, en términos desestacionalizados y en porcentajes anuales.

Se observa claramente la desaceleración de los precios coincidente con las dos sucesivas recesiones de la zona euro.



Conclusión: la economía de la zona euro está estancada desde agosto de 2008 y la recuperación ha sido breve y ha fracasado en las puertas de una nueva recesión. Debido a esta atonía, los precios crecen con mucha debilidad y mantenemos una inversión escasa y un alto desempleo.

Las respuestas fiscales coordinadas en la zona euro no existen en general, debido a la ortodoxia de Alemania y la Comisión Europea. Los gobiernos han olvidado el manejo de la demanda efectiva: en 2013 los gobiernos de la zona euro han reducido su déficit presupuestario global del 3’7% al 3%, en pleno estancamiento de la producción. Por lo tanto, nos queda la política monetaria.  ¿Qué está haciendo el Banco Central Europeo?, ¿está expandiendo la oferta monetaria para intentar estimular la economía?.

La oferta monetaria puede medirse por varias variables:

- M1, que es el dinero en circulación más los depósitos a la vista.

- M2 que es M1 más los depósitos a plazo (hasta dos años o que sólo puede sacarse el dinero con un pre-aviso mínimo de tres meses)

- M3, que es M2 más los acuerdos de recompra de dinero, más los depósitos del mercado monetario y ciertas participaciones: cesiones temporales de dinero no superiores a dos años.

M3 incluye activos menos líquidos (más difícil y costoso de utilizarlos para obtener dinero con el que comprar), pero es la medida más exacta del dinero disponible porque todos los activos, que son de un modo u otro monetarios, están incluidos. M1 retrata mejor las decisiones de política monetaria tomada por el BCE, que puede actuar directamente sobre el dinero en circulación, y sobre el resto de variables sólo indirectamente.

El BCE puede poner como objetivo el tipo de interés real o la cantidad de dinero real. Pero no ambos: tiene que optar por uno de los dos. Todos los bancos centrales actuales toman un tipo de interés como objetivo, usualmente y salvo excepciones. En otro artículo me extenderé sobre esta decisión.

Pues bien, la evolución en los últimos años, en datos mensuales pero anualizados y desestacionalizados (incrementos porcentuales):





Los datos muestran un auténtico problema o pesadilla: M1 es controlado contracíclicamente por el BCE. Salvo por las irresponsables decisiones de:

- La expansión de 2006, que dio más leña al fuego del boom inmobiliario en múltiples países.

- La caída en el dinero legal (dinero en circulación y depósitos a la vista) de finales de 2012 y principios de 2013. Decisión motivada por el espejismo del riesgo inflacionario, totalmente inexistente en la realidad.

Y ahora, de pronto, lo que nos encontramos es un colapso prolongado de M3 o dinero disponible, desde julio de 2008 hasta hoy. Es decir, no crecen los depósitos de ahorro, ni los depósitos monetarios. La decisión es mantener el dinero líquido, por desconfianza hacia la economia y los sistemas financieros. Desconfianza que empieza y termina en los bancos.

Ante esta situación, el BCE tomó la decisión de estimular hace dos semanas de impulsar la oferta monetaria y así impulsar la economía. Es decir, poner más dinero y abaratar su coste. Lo ha hecho no para estimular la economía, sino para impedir la deflación: cumplir con el único objetivo de tener una inflación cercana al 2%. Cuando ahora está en el entorno del 0'5/ 0'7%.

¿Por qué temer a la deflación o caída general de los precios?. De hecho, todo aumento de la productividad provoca una tendencia a la deflación. Sin embargo, una caída de precios reduce el consumo (que espera a sucesivas reducciones de los precios) y hace caer la inversión (pues toda reducción en los precios equivale a una subida del tipo de interés que paga quien pide dinero: devuelve el préstamo con dinero que tiene cada vez más capacidad de compra). Asimismo, si la deflación se amplía a los activos hace que quienes tienen estos activos tengan cada vez menor capacidad de compra. Por lo que la deflación llevaría a las economías al estancamiento. Finalmente, multiplica la deuda existente ya que hay que devolverla con dinero que cada vez vale más.

El BCE, ante el riego de una caída prolongada de precios en la zona euro, ha decidido y está aplicando:

1- Rebaja de los tipos de interés principales al 0,15 %. También bajó su tasa de préstamo marginal al 0,40% (desde el 0,75%). Medidas poco eficaces porque la reducción es ya insignificante.

2- El BCE proporcionará a los bancos financiación a largo plazo (hasta cuatro año) por valor de 400.000 millones, a condición de que presten a las empresas y los hogares.a una tasa del 0,25% anual. Se llama operatoria de refinanciación a largo plazo: para prestamos a empresas no financieras, preferentemente Pymes, y a consumidores, excluídos los créditos hipotecarios. Básicamente consiste en que el BCE pone a disposición dinero a la banca a condición de que se revierta en crédito para la economía real.

3- Tasa negativa de un –0’10% aplicada a los depósitos de los bancos en el banco central. Con esta última medida, se busca desalentar a los bancos a guardar decenas de miles de millones de euros.

Conjuntamente, suponen un programa de estímulo a la economía que debería haber sido lanzado hace años. Pero sigue siendo insuficiente dado que sigue dependiendo de las entidades financieras. Habría que añadirle una programa de monetización de la deuda pública: comprar deuda de los gobiernos durante un tiempo. Para así relanzar rápida y eficazmente una inflación moderada. Sin este programa de compra de deuda pública, no podemos lograr un impulso monetario eficaz.

En conclusión, la economía europea está en estancamiento prolongado, con desempleo alto y carencia de inversión. Su demanda efectiva es débil, Necesita un estímulo potente y eficaz que, sin embargo, no es inyectado ni por los gobiernos, ni por el Banco Central Europeo. Las ideas de la nueva economía clásica, producto de la contrarrevolución de Friedman, y Lucas después, producen esta inactividad pública, con grave perjuicio para nuestra economía y, por lo tanto, las personas.