viernes, 7 de marzo de 2014

HERIDAS POR LA PROPIA MANO.

1995-2014: Una política monetaria horrenda para España.

Ignacio Escañuela Romana.



6 de marzo de 2014.

La fuerte recesión económica que padece la economía española desde 2008 no es un hecho de la naturaleza, ni algo inevitable, es el resultado de decisiones políticas:

-   Es la consecuencia de haber decidido entrar en la unión económico monetaria (zona euro) sin tener las condiciones exigidas por la teoría económica.
-   Y es, asimismo, el resultado de la errónea política monetaria seguida por el banco central europeo en lo que se refiere a la economía española y de otros países de la Europa del sur. Política diseñada fundamentalmente para Alemania, pero procíclica y dañina para países como España, Grecia, Italia, Portugal o Irlanda.

Hagamos un poco de historia. En 1929 se desencadena una terrible depresión en los Estados Unidos, que rápidamente se exporta al ámbito internacional. Pobreza y desempleo masivo, y uno de los factores que generan el ascenso del fascismo y el nazismo.

En ese momento, surge una nueva escuela de economía, llamada keynesianismo, pero originada y completada por un conjunto amplio y plural de economistas y otros científicos sociales. Una perspectiva completamente diferente de la economía, con bases conceptuales distintas.

Desde los años 50, las políticas nacionales adoptan la llamada síntesis neoclásica, que Krugman denomina “pacto keynesiano”. Sin entrar en ecuaciones y coeficientes, esta síntesis postula la necesidad de expandir la demanda agregada, desde políticas económicas, cuando se produzcan situaciones de recesión económica. Para ello, es preciso expandir el gasto público en un entorno de dinero fácil. Es decir, política monetaria expansiva que haga bajar los tipos de interés.

El Fondo Monetario Internacional lleva décadas defendiendo y aplicando en muchos países una política justamente contraria: austeridad fiscal y altos tipos de interés para países con problemas económicos y de sus balanzas fiscal y de pagos.  Que es una política muy dañina lo demuestra el hecho de que los Estados Unidos jamás hayan hecho ningún intento de aplicarla desde 1932. La política keynesiana está aceptada tanto por la derecha, como por la izquierda, de los Estados Unidos. Reagan, adalid de la derecha, impulsó una gigantesca política de expansión del gasto público (centrado, en su caso, en el gasto militar).

Veamos el caso de España en los últimos años, desde 1995, en medio de la peor crisis económica de los últimos 60 años.

Utilizo los siguientes datos trimestrales desestacionalizados desde diciembre de 1995 hasta septiembre de 2013:
-   Actividad económica: PIB real (euros 2005), tasa de ocupación (%), consumo interior bruto de energía primaria (tm equivalentes de petróleo). ESPPIB es PIB real español. ESPOCU es tasa de ocupación, que refleja cuánto empleo existe en la economía española. ESPENE es consumo de energía primaria, que es una variable estrechamente atada al PIB.
-   Tipo de interés: tipo de interés largo plazo (%, rendimiento deuda pública), tipo mercado interbancario a un año (%), tipo interés a corto plazo letras del tesoro (%). Todos ellos en términos reales: deflactados por el índice armonizado de precios al consumo. ESPILPR es tipo interés a largo plazo, ESPMI1R es tipo del mercado interbancario: el tipo al que un banco deja a otro dinero a un año, para aliviar problemas de liquidez. Sigue siendo una tasa clave para comprender cuáles son los tipos de financiación aplicados, pues reflejan cuánto como mínimo pide un banco para deshacerse de liquidez. Finalmente, ESPL36R es el tipo de interés a corto plazo de la deuda pública.

La síntesis neoclásica o pacto keynesiano nos dice que la respuesta política a una recesión tiene como uno de sus elementos esenciales una bajada del tipo de interés real. Si el pacto keynesiano o síntesis neoclásica se cumple, esperamos una relación positiva (coeficiente de correlación positivo: indica que dos variables se mueven en la misma dirección) entre la actividad económica y el tipo de interés. Es decir, que los tipos de interés desciendan cuando la actividad económica baja, cae la tasa de ocupación (el empleo) y el consumo de energía se reduce. Y que asciendan cuando la economía se activa, generando tensiones inflacionistas.

¿Se ha producido?.

Si analizamos los datos de todo el período, el coeficiente de correlación nos señala:


Diciembre 1995 a septiembre 2013.
n=72
ESPPIB
ESPOCU
ESPENE
ESPILPR
-0.73
-0.92
-0.92
ESPMI1R
-0.73
-0.57
-0.71
ESPL36R
-0.80
-0.68
-0.79
Marzo 2008 a septiembre 2013.
n=23
ESPPIB
ESPOCU
ESPENE
ESPILPR
-0.83
-0.76
-0.76
ESPMI1R
0.81
0.87
0.75
ESPL36R
0.61
0.63
0.65
  


Veo primero el conjunto del período global.

El coeficiente de correlación global es ¡negativo!. Es decir, los tipos de interés han evolucionado de manera procíclica,

El siguiente gráfico, de variables tipificadas, refleja la evolución estrecha de las tres variables escogidas para reflejar la actividad económica:

 

 

El consumo de energía primaria y la tasa de ocupación claramente amplifican y anteceden a los movimientos del PIB. En su conjunto, cualquiera de las tres variables puede servirnos para aclararnos la actividad económica, aunque en un horizonte temporal limitado la variable energía es muy relevante.

¿Qué relación mantienen con los tipos de interés?.



La política monetaria del banco central europeo ha contenido tres errores graves en lo que se refiere a la evolución económica de España y otros países de la Europa del sur. Errores que se explican por ser políticas diseñadas para Alemania:

A. Entre diciembre 1995 y septiembre de 2006, la relación entre la evolución del PIB y los tipos de interés es fuertemente negativa: bajan los tipos de interés mientras la actividad económica se expande fuertemente. Esta política monetaria laxa, que decide el banco central europeo, es profundamente perjudicial y provoca la burbuja inmobiliaria y crediticia en España y otros países europeos.
B. Entre marzo 2006 y marzo 2008, la política monetaria reacciona correctamente en plena expansión económica. Muy tarde. Muy lenta.
C.   Entre septiembre 2009 y septiembre de 2010, la política monetaria es desastrosa: los tipos de interés suben, mientras la economía se desploma. La depresión económica se acelera, en consecuencia provocando las crisis financieras y el derrumbe de la demanda efectiva. Los tipos de interés reales a largo plazo de la deuda pública suben desde 0’39% en marzo 2009, hasta 3’77% en junio de 2010. Mientras la economía se queda sin financiación y se hunde.
D.   Desde diciembre de 2010, los tipos de interés se van relajando.


En conclusión, lo que los datos de actividad económica y tipos de interés nos desvelan es una política monetaria alejada del pacto keynesiano, provocando primero una burbuja financiera e inmobiliaria, para, acto seguido, acelerar la depresión económica.

“Heridas por la propia mano” es un título de capítulo de un libro de Galbraith. Esto es lo que ha hecho la política monetaria para con los países de la Europa del Sur, provocando burbujas y depresión económica.

Por cierto, si observamos la evolución del consumo de energía primaria en España:





Podemos observar que el consumo actual de energía primaria está al mismo nivel que diciembre de 2001. Trece años más tarde estamos en el mismo sitio. Es cierto que una parte puede deberse a mejorías en la eficiencia energética, y otra a la creciente terciarización de la economía (menor peso de la industria frente a mayor de la industria), pero la parte principal es cíclica y se debe al menor consumo por caída en la actividad productiva.

Se dice que es más tarde, en el cuarto trimestre, cuando la economía ha reaccionado: pero el crecimiento del cuarto trimestre ha sido un 0’2% del PIB, lo que no llega a un 1% anual. Esto no es crecer, es estancarse.

Asimismo se dice que son las exportaciones las que nos sacan de la recesión, pero es al contrario: la recesión y desempleo provocan falta de demanda interna e impulsa a las exportaciones, deprimiendo las importaciones. La verdadera reactivación debe provocar un pequeño déficit de la balanza de pagos por entrada de inversiones (tener déficit de balanza de pagos equivale a tener superávit en la balanza de capital, lo que significa que entra capital en España). 

Estancamiento en la recesión, ésta es la realidad. Necesitamos un cambio de políticas.