domingo, 30 de junio de 2013

Zona euro.

Zona euro.

Ignacio Escañuela Romana.

30 de junio de 2013.



En base a las previsiones del grupo de economistas consultados por The Economist, es posible elaborar el siguiente gráfico. En él, se enfrentan los valores del incremento % del PNB previsto para 2013, frente al saldo de la balanza exterior por cuenta corriente en % del PNB también previsto para 2013. Es decir, se unen los valores para los distintos países del euro:

- aumento de la renta nacional (crecimiento económico estimado) versus

- los datos de los intercambios exteriores (números positivos significa que vendemos hacia afuera más bienes y servicios de los que importamos, negativos justo lo contrario).



Se observa que existen diferentes situaciones en la zona euro:

- España e Italia han equilibrado sus cuentas exteriores al coste de un fuerte recesión económica, con tremendas cifras de desempleo y pobreza. Están en un estado que no pueden mantener a largo plazo.

- Grecia se encuentra en una situación sin salida ya que su déficit exterior es demasiado fuerte y necesitaría deprimir todavía más su economía. De ahí que todos los analistas hayan previsto su salida de la zona euro.

- Francia tiene una difícil situación, al menos a medio plazo: tiene que equilibrar su balanza de pagos por cuenta corriente paulatinamente a pesar de estar en recesión.

- Holanda y Alemania: una está en recesión y la otra crece muy débilmente, pero en ambos casos poseen un superávit en la balanza de pagos injustificable: deberían aplicar una política de estímulo a la demanda interior que les hiciese crecer mucho más, mientras reducen un superávil comercial que no les sirve por sí mismo para crecer.


Moraleja: los países de la zona euro deberían de coordinar sus políticas económicas en base a un reequilibrio de sus intercambios exteriores. Esta política les permitiría a TODOS crecer mucho más e ir reduciendo el paro. Si Alemania y Holanda llevasen a cabo un aumento del gasto público (o uns reducción de los impuestos), entonces los países con déficit podrían ver estimuladas sus exportaciones y, vendiendo más, tener más demanda. Esto les facilitaría su ajuste externo. Todos ganaríamos.












sábado, 22 de junio de 2013

El aprendiz de mago: las "recetas" del FMI para España.

El FMI saca su catecismo para España.

Ignacio Escañuela Romana.

22 de junio de 2013.


De vez en cuando, desde la lejanía del que sabe que no vivirá las consecuencias, los "expertos" del FMI utilizan sus catecismos de economía neoliberal para revelarle a los países qué deben hacer. Desde las alturas de quienes creen tener la medicina universal para todos los padecimientos económicos, nos señalan el camino hacia el paraíso.

Mejor que no lo recorramos y lo dejemos para ellos mismos: jamás se aplicarían estas soluciones.

Nada nuevo acaba de indicar a España. En resumen:

1. Para el mercado laboral:
- Facilitar a las empresas las reducciones de salarios y las modificaciones de condiciones laborales. El objetivo es que el trabajador tenga que aceptar finalmente las condiciones establecidas unilateralmente por el empresario.
- Acercar los contratos temporales e indefinidos quitándole a los indefinidos precisamente la perspectiva de perdurar en el tiempo.
-  Reducción de los salarios en su conjunto.

2. Para las rentas:
- Eliminar la indexación de precios: que los impuestos, jubilaciones, salarios, dejen de crecer a una tasa equivalente a la inflación. Lo que significa ir reduciendo lo que ganan trabajadores y jubilados en función de aumentos en precios no compensados.
-  Pensiones más bajas. ¿Es casualidad que sólo los ricos sean capaces de pagarse plantes alternativos de jubilación?.

3.  Para los impuestos y el estado:
- Bajar las cotizaciones a la seguridad social a cambio de una subida del IVA. Es decir, sustituir un impuesto directo por una indirecto pagado por igual por pobres y ricos. Los neoliberales o neoclásicos quisieran que los impuestos estatales no fuesen progresivos: no aumentase la carga de los impuestos conforme más tiene el contribuyente que los paga.
-  Reforma fiscal y de las comunidades autónomas propuesta por "expertos". Lo que deja ver la intención de centralizar. ¿Por qué?: porque se sabe que las administraciones territoriales son más cercanas a las preferencias de los ciudadanos, quienes desean mejores bienes y servicios públicos, aun a costa de pagar los impuestos correspondientes.
- Reducir el déficit público. En este punto quiero hacer una reflexión. Reagan, ideal de los políticos y economistas neocom, realizó una política modélica de expansión del gasto y déficit públicos. Esto no supuso ningún problema para el FMI y toda la escuela conservadora, porque el gasto fue a uso militar. Por cierto, a pesar de este uso que no es el más eficiente, logró relanzar a medio plazo la economía de los Estados Unidos y algunos sectores de alta tecnología y productividad, mostrando la eficacia de las políticas keynesianas.

4. "Cultura de pago": es decir, que estamos acostumbrados a no pagar y, por ello, no hacemos frente a las hipotecas y préstamos. Al parecer, el FMI cree que los desahucios se deben a que las familias prefieren no pagar las hipotecas confiando en que no pasará nada. Hago un breve comentario de esta medida: huele a "racismo": los mediterráneos seríamos pocos trabajadores, nada serios, acostumbrados a la pereza y a no pagar,....

5. Sistema financiero:
- La banca reconozca sus pérdidas con rapidez y sanee sus préstamos. Esto es totalmente erróneo: si queremos relanzar el crédito, hay que estimular previamente la economía e introducir inflación en el precio de activos como las casas, naves, industrias, etc. Mientras los activos de los bancos valgan cada vez menos, toda imposición de reconocimiento de pérdidas sólo implica rebajas adicionales de crédito. Dicho de otro modo: los bancos tienen una carrera desesperada para ir aceptando pérdidas en sus balances y no quebrar.
- Unión bancaria en  Europa. ¡Lo que nos faltaba!: que nuestra banca privada también esté controlada por Alemania.

6. Una política monetaria más expansiva del banco central europeo. Único punto positivo que percibo en las recetas, pero sin que se incluyan especificaciones.

Veamos. En su conjunto, estas medidas señalan una reducción adicional para los ingresos salariales y por jubilación, junto con el adelgazamiento de la capacidad del Estado para compensar las desigualdades. Desaparece, asimismo, cualquier intervención normativa pública en el mercado laboral, de forma que el trabajador quedaría sin instrumentos para reequilibrar su situación respecto al empresario.

Por lo tanto, llevarían a España a una sociedad terriblemente injusta, llena de sufrimientos humanos, en la que los derechos más básicos de las personas no estarían reconocidos. La Constitución sería todavía más un papel mojado e incumpliríamos los pactos internacionales de derechos humanos. Una sociedad en la que un trabajador no podría afrontar con su sueldo los gastos mínimos para garantizar el acceso a los bienes universales: vivienda, alimentación, educación, sanidad, etc. Una sociedad donde la capacidad de mejorar sería casi inexistente, por imposibilidad práctica de acceder a una educación de calidad compensatoria.

Me interesa aquí, además, añadir algunas consideraciones sobre el impacto de las medidas estándar FMI sobre el ciclo económico. Los factores que reducirían adicionalmente la demanda agregada española (el conjunto de cosas y servicios que compramos) serían:
- Reducción del gasto público.
- Mayor desigualdad, de forma que los ricos tendrían más. Como gastan menos que los pobres porque sólo ellos pueden ahorrar, supondría una menor demanda. Los trabajadores y jubilados podrían comprar menos.
- Daños en el sistema financiero español: caída adicional en los préstamos concedidos por los bancos.

Esta reducción en la demanda global provocaría un daño adicional en la economía española. Más pobreza y paro, que hundirían más al Estado y todo el sistema económico.

Mejor harían los "expertos" del FMI en ir a tomar café y pensar en los mundos de yupi. Además, ¿para qué sirve un FMI que no cree en la coordinación internacional de las políticas nacionales?.

¡Olvidemos que el FMI existe!.



miércoles, 19 de junio de 2013

La desigualdad: consideraciones sobre el origen y la intervención del Estado.

¿Cuál es el origen de la desigualdad económica?. ¿Cómo reducirla?.

Ignacio Escañuela Romana.

19/06/2013


La desigualdad en ingresos y riqueza puede provenir de dos fuentes. Ambas provienen, en último extremo, de la casualidad:
-          Hay personas que simplemente heredan más que otras. O que tienen la fortuna de que les toque un premio en algún juego. O alguna circunstancia similar.
-          La diferente dotación personal de capacidades/ habilidades que suponen una capacidad distinta de ingresos. Estas capacidades pueden ser genéticas o adquiridas. Por ejemplo, un atleta olímpico tiene una mezcla de ambas que le capacitan para tener mayores ingresos que un atleta amateur.

Por lo tanto, nos encontramos que en esta sociedad los individuos y familias tienen diferente renta y riqueza y que éstas tienden a repetirse. Una persona que tiene una herencia superior, y su familia una renta superior, tiende a tener una mejor educación y mayores influencias sociales, con lo que tendrá a continuación esa alta renta. Se llama movilidad intergeneracional al porcentaje de variación de personas para las que existen diferencias relevantes entre los ingresos de los padres y los ingresos de los hijos, estableciendo algunas marcas de separación entre clases.

Existe el mito de que las personas pueden salir de su situación de renta baja a través del esfuerzo y el trabajo. Sin embargo, todas las estadísticas disponibles muestran que la permeabilidad entre clases sociales es pequeña y que la que se da depende de la intervención de poderes públicos: educación pública, legislación para la igualdad de oportunidades. No es casual que Canadá o Suecia tengan una movilidad muy superior a la española: es producto de la mejor dotación de bienes y servicios públicos.

¿Por qué están aumentando las diferencias de renta y riqueza en todas las sociedades industriales?. Lo cierto es que los economistas no se ponen de acuerdo en cuál sea la principal causa. Se han propuesto diferentes factores:

-          La globalización que, al aumentar la competencia internacional entre países y sectores, provoca reducciones de precios y finalmente de salarios en los países más desarrollados.
-          El incremento del sector terciario, de servicios, que tiene productividades y salarios más bajos y provoca una reducción global de las rentas de trabajo.
-          La caída en la intervención de los sectores públicos que reducen sus servicios e inversiones, provocando un menor reequilibrio de las fuerzas del mercado.

En todo caso, sí está claro cómo podemos reducir decisivamente la desigualdad social:

1º Aumentar los servicios y transferencias públicas esenciales: sanidad, educación, atención social a las familias con problemas, transferencias de renta a las familias con menores ingresos, transportes públicos para el acceso al resto de servicios, etc.
2º Aumentar las inversiones públicas, incrementando las infraestructuras básicas que toda la población utiliza.
3º Establecer una estructura impositiva mucho más progresiva, que imponga tasas porcentualmente decisivamente más altas a quienes más tienen y a quienes más heredan.
4º Reforzar y hacer respetar la legislación más básica sobre seguridad social y atención al desempleo.

Sí desconfío de intervenciones normativas que hacen cargar el coste desproporcionadamente sobre algunas personas. Me parece preferible, en general, intervenciones extensas que den soluciones basadas en ingresos y gastos públicos.

Por ejemplo, en mi opinión una ley que impida al propietario de un inmueble recuperarlo si el inquilino no paga el alquiler, o el préstamo hipotecario, es muy peligrosa por sus consecuencias a largo plazo. Lo vemos muy claro cuando hablamos de bancos, pero no tanto si nos referimos a segundas viviendas de muchos ciudadanos. Pero si los bancos creen que no podrán recuperar sus préstamos: ¿cuándo concederán nuevas hipotecas a personas que no pueden comprar una casa si no es con un préstamo?. Si un particular cree que no podrá recuperar una vivienda que dio en alquiler: ¿la alquilará alguna vez?.

Dicho de otro modo: ¿no sería más saludable que el Estado aumentase sus impuestos con el objetivo de relanzar sus inversiones en viviendas públicas?, ¿no es más sensato que sea el Estado quien cargue con la responsabilidad de dar vivienda digna y segura y no particulares/ empresas/ bancos sin discriminar circunstancias o los efectos a largo plazo?.


La conclusión general es clara: sólo la intervención pública puede reducir las desigualdades existentes. Y debe hacerlo estableciendo un presupuesto público mayor al que tenemos en España, que garantice la oferta de bienes y servicios públicos y que amplíe el empleo público. Reduciendo la desigualdad, los estudios económicos señalan que, además, aumenta la eficiencia de la economía.

viernes, 14 de junio de 2013

No existe una escuela de pensamiento económico marxista: es urgente una renovación.

¿Existe una escuela vigente de economía marxista?.  

Ignacio Escañuela Romana.

14 de junio de 2013.

Para valorar la aplicabilidad actual del pensamiento marxista, es preciso partir de un hecho. Marx pretendía hacer una teoría científica. Su obra no es una propuesta ética, ni un sistema de postulados políticos. Su objetivo era fundamentar científicamente una teoría sobre el funcionamiento de los sistemas económicos, en especial el capitalismo.

Sobre la base de esta teoría, intentaría basar la caída inevitable de ese sistema socioeconómico. No era una creencia, sino una predicción con seguridad completa.

El problema es que la revolución marginalista de 1880-90 se llevó por delante los fundamentos de la teoría clásica, y con ella la teoría marxista: se aceptó que el precio venía marcado por la utilidad que produce en el consumidor, y no por el coste de producción, solucionando así paradojas tales como que un vaso de agua vale en el desierto mucho más que la maquinaria más compleja y cara de producir. Marshall fijaría poco después, finalmente, que el precio de mercado, para bienes con costes crecientes (los usuales, que no poseen economías de escala), es el resultado de la interdependencia entre la oferta y la demanda.

Por el contrario, Marx se basó en la economía clásica, por lo que pensaba que el valor de los bienes y servicios depende de sus costes. Esencialmente del coste laboral.

Pero entonces, los ingresos de las personas vienen determinados por los precios de los bienes que producen, y éstos por la utilidad generada en juego con la oferta. El mercado resuelve un precio basado en preferencias, y el reparto del excedente entre las clases sociales es un resultado.

De hecho, el coste de producción deja de ser un factor primario, y pasa a decidir, al final, qué empresas sobreviven, qué productos se ofrecen. Además, no es una contabilidad directa en función de lo que utilizamos para fabricar, sino que los bienes cuestan simplemente aquello que no podremos ya producir con los factores que hemos empleado. Hacer una carretera tiene el coste de oportunidad de la escuela que ya no podré construir con esos recursos.

Hicks desarrollaría la teoría aceptada hoy: se prescinde del concepto utilidad, se habla de preferencias no directamente cuantificables: curvas de indiferencia entre bienes.

A partir de esta revolución intelectual, que sitúa al pensamiento marxista en la necesidad urgente de replantear los fundamentos, surge toda la discusión acerca de la posibilidad de un socialismo: propiedad colectiva o social de los medios de producción.

Cassell (1899) consideró que sin propiedad privada de los medios de producción y sin un sistema de intercambio, el sistema económico no es viable: no se pueden determinar los precios y todas las decisiones se convierten en arbitrarias y potencialmente erróneas. Mises ahondó en esta crítica: es imposible formar precios en ese contexto, y sin precios no se puede decidir con eficiencia ni qué producir, ni qué consumir.

Oskar Lange, economista polaco de prestigio y experto en planificación sobre la base de las tablas input-output, quien volvió a Polonia tras la guerra, es quizá quien ha propuesto hasta ahora, con más énfasis y acierto teórico, la posibilidad de un sistema socialista:

-   El Estado posee los medios de producción.
-   Existen mercados libres donde se fijan los precios de los bienes y servicios y, por lo tanto, del capital y el trabajo.
-   Las empresas públicas actuarían en función de decisiones de coste económico, porque las no viables serían cerradas.

Desgraciadamente, esta alternativa ni ha sido desarrollada teóricamente, ni ha sido puesta en práctica, hasta ahora, en ningún régimen socialista (hubo algunos intentos en Yugoslavia). Por ello, su evaluación real y teórica es, hoy por hoy, imposible.

En todo caso, el pensamiento marxista original es inaplicable como tal. Además, no existe un cuerpo teórico coherente y sólido que justifique la existencia de una escuela de pensamiento marxista.

A día de hoy, se dan sólo dos teorías económicas coherentes y rivales: neoclásicos frente a neokeynesianos. Una de las carencias de la izquierda actual es justamente la no existencia como pensamiento teórico global.

Mientras no exista esta renovación, mientras que la izquierda no admita la necesidad de cumplir con los fundamentos científicos de la Economía cono ciencia, no podrá presentar ninguna alternativa creíble. Urge renovación, porque, como Keynes decía, son las ideas las que mueven el mundo.