domingo, 29 de diciembre de 2013

Altos precios de la electricidad: decisiones políticas.

¿Cómo las decisiones políticas nos han llevado a una electricidad cara?.

Ignacio Escañuela romana.
24/12/2013.

¡Menudo lío eléctrico!. Una ceremonia de la confusión: tras un proceso de liberalización "controlada" del mercado eléctrico el gobierno decide anular el resultado de una subasta e imponer un precio que nadie sabe en qué se basa y por cuanto tiempo tendrá vigencia. Las ventas al contado de electricidad pueden no seguir, en las próximas semanas, ese precio a futuro.

Por lo tanto, decide abolir el resultado del mercado producto de sus propias decisiones. La liberalización del sistema eléctrico español se definió en 1997 con la Ley del Sector Eléctrico, y las tarifas reguladas desaparecieron en 2009.

En consecuencia, lo que el Ministerio de Industria afirma en su página web: "Mayor competencia es sinónimo de precios competitivos (ajustados a los costes) e incremento de las calidades del servicio (ofertas personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada consumidor)" no es cierto. O bien no ha logrado esa competencia. El mismo Ministerio lo reconoce al anular la subasta del mercado eléctrico. No entiendo como el Ministro (y los anteriores) no se hace responsable de lo que ha pasado: porque es su normativa la que ha fallado estrepitosamente. ¿Tan difícil es encontrar un buen economista para el cargo de Ministro de Industria?.


Voy a repasar algunos detalles de este tremendo lío, sin ser en absoluto un experto en este tema, para sacar algunas conclusiones.

En primer lugar, ¿cuántas empresas hay en España de producción y distribución de electricidad?. De producción (generación de electricidad): los productores principales de energía no renovable reúnen 80% del total. Iberdrola, Endesa, Unión Fenosa, Enel, HC. Esto es un oligopolio claro. El resto de empresas son pequeñas (renovables o centradas en pequeñas zonas) y tienen el papel secundario de seguidoras.

En segundo lugar, hay una integración vertical por lo que son estas productoras las que tienen una gran mayoría del mercado de comercialización. Esto da solidez al oligopolio: poder de mercado e incentivos para no competir en exceso.

Tercero, ¿cómo se fijan los precios eléctricos en España?. De dos formas hasta ahora:

- Hay un mercado mayorista:  los consumidores con potencias instaladas superiores a 10 kW contratan a una comercializadora que les suministre la energía hoy a un precio para hoy. sistema en el que operan todas las grandes empresas. Sistema conocido como pool eléctrico en el que rige, al menos teóricamente, mercado libre en oferta, demanda y equilibrio. Los productores van ofreciendo electricidad por cada central generadora y a un precio, hasta cubrir la demanda estimada, pagando a todos ellos el precio marginal: el último precio ascendente ofrecido. De forma que los productores consiguen un gran excedente de beneficios o producción.

- Los consumidores más pequeños (con menos de 10 kw de potencia, son 18 millones de contratos frente a 10 que van al pool) van a la tarifa de último recurso al pequeño consumidor. Es la subasta llamada Cesur y opera asignando precios a futuros: cuánto costará la electricidad en el siguiente trimestre. Fija la Tarifa de último recurso. Es la que el gobierno acaba de anular para fijar simplemente un precio, anunciando que impondrá un nuevo sistema. No entiendo la razón por la que el Gobierno no fijó, como podía haberlo hecho, un precio máximo previo a la subasta que le resultase aceptable. Ya que el Ministerio de Industria fija previamente las cantidades de energía eléctrica a subastar para cubrir el total de electricidad a consumir y fija también los precios máximos, precios muy elevados de salida.

Tercero, problema grave: los comercializadores de últimos recursos prefieren acudir al pool eléctrico que a la subasta Cesur o a otro precio de futuro, porque les puede resultar más barato y no les compromete a futuro.

Cuarto, segundo problema grave: la mayoría de contratos de futuros, están en empresas con la razón social fuera de España. ¿Por qué?: porque son derechos comprados por empresas que especularán con dichos derechos. Empresas que venderán tales derechos cuando el precio de la electricidad en el pool sea más alto, y que los guardarán cuando sean más bajos. Comprometen el precio de la electricidad sin participar para nada en producción ni distribución. Da la impresión de que la acción del Gobierno de fijar un precio y anular la subasta va dirigida contra estos grupos. El nuevo sistema que se fije tendrá que contener una previsión de cómo evitar la actuación de estos especuladores inútiles y cómo lograr que el precio a futuro sea realmente determinante respecto al precio al contado.

Quinto. Los ingresos logrados por los productores, a través de una y otra tarifa, deben ser suficientes como para financiar los costes. Pero entonces: ¿qué decimos al hablar del llamado déficit de tarifa?. El déficit se debe a que los ingresos logrados a través de la factura que pagan los consumidores no cubren los costes que el Estado ha reconocido al funcionamiento del sistema. Por ejemplo, las empresas deben atender primas a renovables, deben pagar por centrales de ciclo combinado que no se utilizan a una tasa eficiente,  etc.

A partir de 2010, el déficit empezó a titulizarse a través del Fondo estatal de Amortización del Déficit Eléctrico (FADE), es decir, que se coloca en el mercado de deuda en forma de bonos, igual que se hace con la deuda del Estado o la de las empresas. Así, con el aval del Estado, las eléctricas van recuperando lo que las normas han establecido que se les debe. El problema es que se coloca ofreciendo una rentabilidad al inversor que compra los títulos, y ese interés se convierte en un coste que pasa a engrosar el mismo déficit. Un disparate, cifrado en 32 mil millones de euros. Que son, en realidad, deuda pública y, al mismo tiempo, la base de funcionamiento de un sistema eléctrico plenamente ineficiente. Si la electricidad es ya cara: ¿se imaginan cuánto costaría tras incorporar el déficit de tarifa?.

Sexto, y lo más importante, ¿por qué tenemos un sistema eléctrico tan caro?. La razón fundamental es la existencia de capacidades infrautilizadas, tal y como se observa en los datos para 2013:

Demanda anual % Demanda anual Gwh Tipo Potencia instalada MW Potencia instalada %
20,61 56378 Nuclear 7866 7,27
19,85 54301 Eólica 22900 21,18
15,49 42384 Carbón 11641 10,76
12,50 34205 Hidráulica 17766 16,43
11,81 32309 Térmica no renovable 7248 6,70
10,59 28983 Ciclo combinado 27206 25,16
3,07 8397 Solar fotovoltaica 4681 4,33
2,55 6981 Fuel/gas 3498 3,23
1,66 4554 Solar termoeléctrica 2300 2,13
100 273598 Total 108140 100

En el lado izquierdo, está cómo las diferentes fuentes de energía satisfacen en % la demanda anual. En el lado derecho el porcentaje que tiene cada una de estas fuentes en la potencia instalada. Tenemos problemas si la potencia instalada es muy alta y la demanda que satisface muy baja.

Se observa que las centrales de ciclo combinado son un 25'16% de la potencia instalada, mientras que sólo dan un 10'59% de la electricidad consumida. Ello se debe a que sólo producen electricidad cuando las centrales nuclear, hidráulica y de renovables están o paradas, o no son suficientes. Por ejemplo, las energías eólica y solar dependen claramente de las circunstancias climáticas y de la hora del día. Mientras que las centrales nuclear, de gas o de carbón pueden estar encendidas indefinidamente, sin depender de ningún factor externo. Destaca la capacidad de las nucleares de satisfacer la demanda con poca capacidad.

El problema está en que hay centrales no renovables que no son rentables, porque se encienden poco y no generan beneficios suficientes como para amortizar la inversión inicial. El exceso de capacidad es caro: pagamos instalaciones infrautilizadas pero que dan seguridad al suministro. Conforme más importancia damos a las renovables, mayor infrautilización tenemos.

Hay razones adicionales: como el desmantelamiento de cuatro centrales nucleares en plena construcción, y cuyos costes pasaron ahora a la factura de la luz (responsable: quien decidió construirlas y luego se arrepintió). O el apoyo a las renovables llevado a cabo desde 2003: subvenciones que garantizaban un 20% de rentabilidad anual hasta los 25 años (sistema ya eliminado afortunadamente). O la imposición de un impuesto a la autogeneración de electricidad eficiente, para obligar a comprarla a las grandes empresas, realizado en este año 2013. Todo decisiones políticas.


Tras esta exposición, voy a intentar desarrollar dos conclusiones y dos ideas orientadoras para el futuro.

Primera conclusión. La electricidad en España es excesivamente cara: un precio alto agravado por la existencia de una deuda acumulada producto de los costes fijados por los mismos gobiernos. Un precio, además, para un suministro básico para la actividad económica y para las familias. Causa principal estructural: la decisión política tomada de poseer una fuerte capacidad excedente de producción eléctrica, capacidad no utilizada de ninguna manera en forma óptima, pero necesaria para dar seguridad conforme se subvencionaban las renovables con tasas de retorno del 20% anual. Es igual que si una empresa de comercialización compra almacenes innecesarios: paga un precio por algo inútil.

Segunda conclusión. Las empresas del sector son un oligopolio. Desde fuera, es imposible asegurar qué solución está teniendo dicho oligopolio. Si la normativa y el desarrollo dado por el regulador fuesen correctos, me parece probable que  las dos empresas líderes elijan simultáneamente precios (problema denominado en economía "competencia de Bertrand"), y el resto las siga. Llegarán a un equilibrio competitivo en el que el precio se fija por el coste marginal. Es decir, se alcanza un resultado equivalente al del mercado competitivo. Si no se da este resultado, es que la regulación y el regulador están fallando. Esto depende del Gobierno.

Voy a proponer cuatro ideas básicas que den solución positiva al mercado eléctrico, aumentando la eficiencia y reduciendo los precios.

Primera idea. Aumentar la competencia, para lo que es esencial prohibir que una empresa productora pueda comercializar y viceversa. Sólo distinguiendo los roles de vendedor y comprador podremos evitar la posibilidad de que las empresas acuerden precios.


Segunda idea. Todavía más importante. El Gobierno debe fijar derechos y obligaciones de modo permanente. No puede seguir modificando derechos y obligaciones, ingresos y gastos, de forma arbitraria. Esto provoca incertidumbre y falta de inversiones, aumentando los costes.

Tercera idea. No hay ninguna razón para cargar impuestos sobre la autogeneración de energía. Es injusto e ineficiente. Si una empresa o familia puede generar energía, deben aplicarse sólo los impuestos ecológicos.

Cuarta idea. ¿Qué hacemos con el exceso de potencia instalada?. Hay dos opciones:

- Estimular este exceso de capacidad porque permite tener cada vez más centrales eólicas y solares de producción de energía. Al ser intermitentes, necesitamos de esa capacidad ociosa. La instalación de estas centrales de energía renovable depende de que el Gobierno mantenga subvenciones altas. Beneficios: menos producción de gases de efecto invernadero, mayor autosuficiencia energética española. Coste: un precio alto de la electricidad.

- Reducir drásticamente las subvenciones comprometidas, de tal manera que las productoras optarán a medio plazo por las centrales menos costosas: terminarán por tener centrales renovables justo hasta el punto en que sus costes les compensen por interrumpir la producción de las centrales de ciclo combinado. De otro modo: instalarán y harán funcionar centrales de ciclo combinado justo a partir del punto en que su funcionamiento en horas efectivas anuales les compense por los costes del combustible y demás, y por los costes de la inversión realizada. En estos cálculos habría que introducir factores tales como costes de funcionamiento de las centrales de diferente tecnología, etc.

Hay que elegir. Como en otras áreas de la economía, no hay duros a pesetas y cada decisión tiene ventajas e inconvenientes. Hasta ahora, las decisiones tomadas por los gestores públicos han sido un desastre.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Incertidumbre y catástrofe: el calentamiento global.


Ignacio Escañuela Romana.
15/12/2013.

En principio, hay dos límites inducidos al crecimiento económico a partir de los recursos naturales:


1. El agotamiento de recursos fundamentales. Por ejemplo, la reducción en la producción de petróleo que es un hecho inevitable en los próximos 15 años. Como no podemos disponer de ellos, la producción desciende.


2. La creación de polución y otros efectos adversos, como el calentamiento global, cuyo impacto es fuerte sobre la calidad de vida, la población y sobre la producción.


La tecnología es el factor que contrapesa esta evolución. La mejora tecnológica reduce la necesidad de uso de recursos, descubre nuevos inputs que hasta ahora no eran útiles y hace descender los efectos adversos de la producción (p.ej., la polución).

Pues bien, en ninguna de las estimaciones que podamos hacer un efecto tan negativo y dramático como el calentamiento global, con gases que permanecen en la atmósfera una media de 120 años, podrá ser compensada con la mejora tecnológica.

La actividad humana ha provocado el incremento de la concentración de gases de efecto invernadero, sobre todo (pero no únicamente) por la combustión de petróleo, carbón y gas:

- Nivel de concentración del dióxido de carbono preindustrial: 280 partes por millón en volumen (ppmv).

- Nivel actual de concentración: 400 ppmv.

- Incremento anual actual = 1'9 ppm por año desde el 2000. Pero se espera que la tasa se incremente.

A ese ritmo, en 2100 tendremos un mínimo de 546 ppmv, pero posiblemente bastante más. No sabemos, no obstante, si la tasa de crecimiento se mantendrá en ese valor, aumentará o se reducirá. Una industrialización universal con tecnologías con un ahorro de emisión pequeño podría disparar la concentración hasta 1200 ppmv.

En los últimos 650.000 años, la concentración ha estado entre 180 y 300 ppmv.

El CO2 y otros gases son parte del efecto invernadero, sin el cual la temperatura en la Tierra sería mucho más baja. El problema entonces radica en el efecto sobre la temperatura del aumento en la concentración y en el efecto de este incremento de temperatura sobre el clima.

Desde el siglo XIX el aumento de la temperatura a nivel de la superficie ha sido de 0'74°C (con una incertidumbre de 0'18°C, por lo que está entre 0,56ºC y 0'92ºC).  Un aumento actualmente de 0'12 ºC por década. Los incremento previstos para 2100 entre 1'1ºC y 6'4ºC. El Banco Mundial lo estima en un mínimo de 4 grados, pues las emisiones se aceleran. Se observa, en consecuencia, una enorme incertidumbre. De hecho, algunos expertos señalan una caída en el aumento desde 1995, pero todo ello está sometido a debate científico. Simplemente no sabemos lo suficiente: respuesta de los océanos, interacción entre capas de la atmósfera, ....

Los efectos incluyen:
- Aumento temperaturas en los continentes y océanos.
- Incremento nivel de los mares.
- Mayores fenómenos climáticos extremos.
- Reducción zonas árticas y antárticas con hielos.

¿Qué consecuencias económicas esperamos de este calentamiento?. No somos capaces de estimar con alguna precisión cuáles son. Pero sí sabemos que serán devastadoras.

Incluso en el escenario de una caída en el efecto climático de superficie de los gases invernaderos, la producción mundial per capita tenderá a descender por los efectos sobre el clima. Esperamos enormes tendencias migratorias, movimientos en la distribución de la población, modificaciones en los recursos industriales, carencia de recursos básicos como el agua en muchos lugares, cambios dramáticos en la agricultura,.....

Simplemente una catástrofe para la humanidad. No estamos haciendo casi nada.



domingo, 8 de diciembre de 2013

Economía española: estancamiento en la depresión.

España: estancamiento en la depresión.

Ignacio Escañuela Romana.
8 de diciembre de 2013.


¿Cuál es la situación exacta de la economía española en diciembre de 2013?. ¿Cuáles son sus perspectivas de futuro?. Voy a centrarme en tres indicadores claves, renta nacional, precios y balanza porcuenta corriente. Utilizo los datos y estimaciones del The Economist, muy interesantes porque recogen lo que piensan diferentes economistas consultados, son los siguientes:

1. PNB (Producto Nacional Bruto, que es una estimación del flujo anual de producción en todo el país).

- Caída entre 1'2% y 1'5% en el PNB nacional, año 2013. Estimación media = -1´3%.
- Crecimiento del PNB en el año 2014 entre 0% y 1%. Estimación media = 0´5%.

Estos datos son los peores de entre los grandes países, a excepción de Italia. Alemania, por ejemplo, crecerá el 1`7% el próximo año. La zona euro el 1%.

En definitiva, España tiene un muy débil crecimiento, tan reducido que equivale a un estancamiento. EEUU crece el 2'7%, el Reino Unido el 2´6%. Países que sufrieron crisis financieras e inmobiliarias similares.

2. Precios.

España tendrá un 0´6% de aumento en el IPC (una estimación muestral del crecimiento de los precios que pagan los consumidores finales). Una inflación decididamente inferior a la de la zona euro, que estará en torno a 1´2%. Alemania 1´6%.

¿Cuál es la relación con el ínfimo crecimiento económico?: es la atonía en la demanda efectiva española la que impone a las empresas recortes en los precios de venta. Como venden muy mal, tienen que mantener sus precios muy bajos. Algunos economistas toman este dato como positivo, cuando, en realidad, señala justamente a nuestra falta de crecimiento económico y nuestro desempleo masivo y de larda duración.

3. Balanza de pagos por cuenta corriente. Que mide la posición comercial, de transferencias y servicios del país, en relación con el resto de países.

Tenemos un superávit en 2013 del 0´8% del PNB, y en 2014 del 1´6%. Significa que vendemos más al exterior de lo que compramos. Es este dato el que nos permite estabilizar nuestra situación dentro de la zona euro.

El problema está en que este superávit depende crucialmente de nuestra crisis. Es la débil demanda interna la que impulsa hacia abajo nuestras importaciones. A lo que añade el impulso que da a las empresas de vender hacia el exterior. Es sorprendente leer declaraciones oficiales que parten del superávit exterior para afirmar que la economía española ha entrado en un nuevo período histórico. Preferiría un poco de déficit en el saldo exterior (que significa también que las inversiones superan el ahorro nacional) con más crecimiento.

En definitiva, España es una economía estancada en los niveles más bajos de una caída explosiva de cuatro años. Lo que ha llevado a nuestro paro a niveles récord en el mundo de países desarrollados. La estimación da un crecimiento para 2014 tan tenue que apenas ronda el 0%. Y es esta terrible parálisis en niveles tan bajos lo que nos hace mantener incrementos de precios bajos y superávit en el saldo de la balanza por cuenta corriente. Una situación realmente comprometida y que produce demasiado sufrimiento social. Una situación que exige políticas decididas de expansión de la demanda agregada, dentro de la zona euro si ésta armoniza y coordina políticas nacionales expansivas, o fuera, si Alemania, la Comisión y el BCE continúan imponiendo políticas restrictivas y deflacionistas.

Para finalizar, Francia está entrando en una situación aproximadamente similar a la vivida por los países de la zona euro del sur de Europa. Sus previsiones de crecimiento van descendiendo mientras cae su inflación pero persiste una saldo negativo en la balanza por cuenta corriente. Esto fue lo que les sucedió a Italia, Portugal y España. Es cierto que estos países tenían peores datos, pero la evolución de Francia es negativa y dudo que pueda soportarla política y socialmente.

La decisión de constituir la zona euro entre países que no cumplían las condiciones de las zonas monetarias óptimas y con un diseño institucional y político claramente insuficiente, ha traído estas consecuencias tan inaceptables.  




domingo, 17 de noviembre de 2013

¿Por qué nos dan miedo las palabras "eficiencia" y "eficacia"?.

La eficiencia en el sector público.

Ignacio Escañuela Romana.
17 de noviembre de 2013.

No comprendo las razones por las que nos da miedo hablar de eficiencia en el sector público. Es necesaria y olvidarlo equivale a incumplir la obligación de gestionar correctamente.

El sector público tiene un impacto doble sobre la economía:

A- Por una parte, el gasto público favorece la producción, y lo hace tanto más cuanto mejor sea el empleo que se le da. Incluyendo la lucha contra la desigualdad, que genera eficiencias económicas siempre que no borre los incentivos de los agentes económicos. 

Ahora bien, al igual que le sucede al capital privado, la inversión pública sufre de rendimientos positivos pero decrecientes. Simplemente porque los empleos van siendo progresivamente peores.

B- Por la otra, los impuestos tienen un efecto negativo sobre la producción:
- Primero, detraen renta del consumidos y de las empresas, reduciendo consumo e inversión y, en consecuencia, la demanda agregada.
- Segundo, reducen el rendimiento de las inversiones empresariales, pues una parte del beneficio que producen va ahora a pagos impositivos. Esto origina menores inversiones. ¿Cuántas?: depende de la estructura impositiva y hay que calcularla empíricamente.

Matemáticamente puede observarse en el estudio de Barro en 1990:

tasa crecimiento de la renta per capita = 
Γy = s· (1-t)·A1/α·t(1-α)/α – (δ+n)

Donde A es tecnología, t son los impuestos, el término que resta es una suma de la depreciación y el crecimiento de la población. s es la tasa de ahorro. El resto son constantes, al igual que la depreciación y el crecimiento de la población.

Lo que aquí me interesa en esa función:
i- El gasto público es positivo lo que viene reflejado en t como multiplicador. Esta cantidad es exactamente la del gasto.
ii- El gasto público es positivo pero sus rendimientos son decrecientes.
iii- Los impuestos que financian al gasto público tienen un impacto negativo reflejado en (1-t).
iv- Contrapesando ambos impactos, podemos maximizar el tipo impositivo y, por lo tanto, el nivel de gasto público.

No me interesa aquí la solución matemática, sí la responsabilidad del gestor público/ político. Frente a la realidad del problema a que se enfrenta, están los usos políticos/ propagandísticos tan comunes:
- Dar énfasis a los recortes si lo hace el contrario: al resultado de la pérdida en servicios o bienes generada. Nunca cuantificar el coste actual de los servicios y su eficacia real.
- Dar énfasis al impacto impositivo si es el rival quien sube los impuestos, olvidando los servicios, bienes o inversiones públicos para los que se recaudan.
- Jamás comparar, en consecuencia, los ingresos y sus costes con los gastos con sus beneficios. No intentar realizar una cálculo racional y públicamente cuantificable.

Es preciso lograr eficiencia en el sector público. Algo olvidado frecuentemente, a pesar de que el crecimiento de la renta por habitante depende, en parte, de ello.




domingo, 3 de noviembre de 2013

Presupuestos Andalucía 2014: adiós inversión.

Presupuestos Andalucía 2014: agravan la crisis.

Ignacio Escañuela Romana.
3 de noviembre de 2013.


Repaso algunos datos del proyecto de presupuestos 2014, y llego a la conclusión de que carecen de objetivos claros y correctos.

Es verdad que parten de una situación complicada. Con una reducción de 3’5% producto de la imposición de un menor déficit, de menores transferencias del Estado central. Con una atención a la dependencia descuidada gravemente por el Gobierno central y que obliga al resto de Administraciones a aumentar su apoyo.

También es cierto que toman la  opción errónea de no subir impuestos en ningún caso, que obvia la posibilidad de imponer subidas en impuestos ecológicos, cuyo resultado es mejorar la asignación de recursos.

Pero en ese contexto, la decisión tomada es no sólo alarmante, sino que conduce directamente al desastre: una caída en la inversión pública superior al 40% en términos reales, en sólo dos años, es la receta para permanecer en la recesión y dañar nuestro crecimiento a medio y largo plazo.

Me centro en los datos referentes a la inversión. Comparo los presupuestos andaluces de 2009 con los del proyecto 2014:



Es decir, la inversión se reduce globalmente en un 56’65% entre 2009 y 2013. Si añadimos el impacto de la inflación, la caída supera el nivel del 60%. A lo que hay que añadir que esta reducción se concentra en las inversiones directamente efectuadas (Capítulo 6), que son las que con mayor probabilidad se realizarán. Para hacer una comparación, Cataluña, con un gobierno sí decididamente liberal y antikeynesiano, ha reducido entre 2009 y 2013 la inversión pública en el 32’12%.

No basta con decir que es un producto de los límites impuestos al presupuesto, pues la inversión pública era en 2009 el 22’61% del total presupuestario, y para el próximo año será el 11’2%.
Ahora bien, tenemos una demanda efectiva agregada muy baja, producto de una caída en el consumo y la inversión. Pero el desempleo es un producto de esa reducción. Para aumentar el empleo es absolutamente preciso dar un impulso a la inversión. Todo intento de mejorar la formación o la empleabilidad en un contexto en el que no hay empresas que contraten, es vacío y está destinado al fracaso.

Lo asombroso es la justificación planteada por la Presidenta de la Junta: nos centramos en gastos en personas. ¿La inversión no es un gasto realizado por personas que repercute en personas?. De ahí la decisión que ha tomado de aumentar las políticas de empleo/ empleabilidad, en un enfoque que sólo puede entenderse como liberal y destinado al más rotundo fracaso.

Cualquier libro de texto de economía expone la necesidad de que la inversión pública sea contracíclica: aumente en los momentos en que haya crisis. En Andalucía (y en España) hacemos lo contrario: cortamos demanda, destruimos tejido empresarial, comprometemos la dotación de capital a largo plazo. Es un viaje hacia la nada.




viernes, 1 de noviembre de 2013

Recesión española: continúa.

EVOLUCIÓN DE LA RENTA NACIONAL ESPAÑOLA.

Ignacio Escañuela Romana.
1 de noviembre de 2013.

El Ministro de Economía español afirma que hemos salido “técnicamente” de la recesión. Lo cual no deja de ser chocante para cualquier economista keynesiano, dado que existe un “output gap” o pérdida de producción  (renta o gasto, es lo mismo) respecto al potencial.

La evolución desde diciembre de 1995 de nuestro PIB real trimestral (en valores 2005, desestacionalizado) es la siguiente:


 Globalmente hemos perdido un 6’75% de nuestra renta nacional. Luego, ¿Cuánto hemos perdido respecto a donde hubiéramos podido llegar?. Calculo una caída del 8´2%, simplemente suponiendo un crecimiento modesto anual del 2%. Esta reducción en la renta es muy importante y supone que estamos en una grave depresión económica con un tremendo sufrimiento humano.

Porque lo auténticamente relevante para un economista es la pérdida respecto a la renta potencial: lo que hubiésemos crecido si simplemente hubiésemos seguido el crecimiento que nuestros factores productivos y nuestra tecnología nos hacían posibles. Lo peor, en otros términos, es lo que perdemos a largo plazo y jamás recuperaremos.

Ahora bien, ¿ha abandonado por fin nuestra economía la recesión?. Es muy difícil decidirlo con exactitud,  porque es complicado calcular el ciclo económico. Para ello, es preciso alcanzar un acuerdo acerca del valor de la tendencia: del crecimiento potencial en mitad de la depresión. La misma recesión lastra el potencial a largo plazo de la economía española por la carencia de inversiones, de formación de capital humano y de estímulos a mejoras tecnológicas.

Aplicando uno de los procedimientos más usuales (filtro Hodrick-Prescott; en definitiva una especie de media móvil), hago una estimación muy conservadora del crecimiento potencial, estimo un fuerte impacto a largo plazo de la recesión en él,  y calculo la medida resultante del ciclo económico.



 Donde hpt_ESP es la tendencia observada.

Luego el ciclo observable es:



 En consecuencia, no sólo no hemos abandonado la recesión, sino que el ciclo económico muestra una cierto agravamiento.

En otros términos:

1. Hemos perdido más del 8% de nuestra renta nacional en los últimos años.
2. El ciclo económico sigue en plena recesión, frente a las declaraciones políticas.

Las ficciones son sólo eso: sueños en el aire. La economía es demasiado importante para dejarla a la propaganda.

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Una banca pública para Andalucía?.

Ignacio Escañuela Romana.
6 de octubre de 2013.

Tengo la impresión de que se trata del elemento que va a demostrar si Izquierda Unida desarrolla un programa propio en la Junta de Andalucía. El campo en el que vamos a poder observar si IU es capaz de sacar adelante ideas fundamentales de su proyecto.

El debate se sitúa claramente en torno a dos posturas. El PSOE quiere simplemente aunar los diferentes programas de subvención y apoyo a las empresas en un nuevo ente público. Es simplemente una centralización de instrumentos financieros de apoyo (que, hasta ahora, no han funcionado nada: la mayor parte de la consignación no se ha utilizado pues las condiciones no han interesado a las empresas). No entiendo que centralizar los programas traiga ninguna ventaja, y si probablemente costes adicionales.

IU desea una auténtico banco público, similar a lo que fue en España Argentaria. Es decir, una entidad financiera de propiedad pública con todas las capacidades funcionales de una entidad. El modelo exacto de organización e independencia no está claro.
Un banco público dotaría a la Comunidad de un instrumento decisivo de estímulo económico. Garantizando, eso sí, su estricta independencia, con nombramientos por el Parlamento para cuatro años improrrogables, etc.

Tenemos, así pues, dos posturas. Pronto sabremos si IU es capaz de sacar este punto hacia adelante. Por lo tanto, si su presencia en la Junta es relevante.

sábado, 5 de octubre de 2013

Una política económica para la izquierda.

Ignacio Escañuela Romana.
5 de octubre de 2013.

Sabemos perfectamente qué propone la derecha en políticas económicas. Defiende que el Estado y el sector público deben ser lo más pequeños posibles, dejando a los mercados que trabajen en total libertad.

Que el objetivo sea, explícitamente o no, que  los ricos sean más ricos, no interviene en las consideraciones que voy a realizar. Demasiado a menudo, al pensar acerca de la economía, comenzamos introduciendo consideraciones éticas y nos olvidamos de analizar primero los resultados económicos cuantitativos.

Ahora bien, sabemos que, en su funcionamiento, los mercados generan, al menos, cuatro tipos de ineficiencias:

Primero, una fuerte desigualdad en la renta y la riqueza. No sólo atenta contra los derechos humanos, sino que está demostrado que la desigualdad es ineficiente económicamente. Si una persona no accede a los recursos básicos para su sostén, o no logra un servicio sanitario o una formación educativa íntegra y de calidad, estamos perdiendo todo lo que esta persona podría haber hecho, podría haber aportado.

El Estado puede dar estos bienes públicos y lograr una economía que integre a todas las personas. El bienestar global mejora.

Segundo, los mercados en determinadas circunstancias son anulados por empresas que logran posiciones oligopólicas o de monopolio. Al restringir la competencia, pueden imponer mayores precios y menores calidades.

Romper esta situación y lograr que haya muchas empresas que compitan entre sí, genera mayor bienestar económico y social. Si la situación es la de un monopolio natural, que no permite por sus costes fijos crear situaciones efectivas de competencia, el Estado debe imponer impuestos a los beneficios y reintegrar así, a la sociedad, lo que la empresa ha logrado por su posición dominante.

Tercero, en la economía se dan gigantescas ineficiencias por costes externos no internalizados. Estudiado por vez primera con profundidad por Pigou. Por ejemplo, una empresa que genera contaminación y no paga por ella: obtiene un beneficio irreal, que depende de que toda la sociedad está pagando por los costes que va generando. Los bancos tienden a tener esta situación, imponiendo costes excesivamente altos por los créditos que dan, y riesgos altísimos por los activos que venden.

Imponer impuestos o una normativa de compra/venta de derechos, consigue una situación socialmente mejor y un mayor bienestar social.

Cuarto, los mercados por sí solos nos llevan a situaciones de depresión económica a largo plazo. La escuela económica que afirma esto se llama keynesianismo y se contrapone a los neoclásicos o neoliberales (o monetaristas).

Luego el Estado mejora decisivamente el bienestar global a través de políticas macroeconómicas de estímulo. Especialmente si impactan en la inversión.


Ahora bien, ¿qué propone la izquierda?. Existe una serie de postulados que sigo escuchando y que me parecen totalmente incorrectos:

- El Estado puede y debe participar en empresas públicas en la producción competitiva de bienes y servicios, en todo tipo de sectores. Esto es sencillamente una receta para el desastre. Por ejemplo, el Estado produce peor y a más coste automóviles.

- El Estado puede y debe orientar la producción económica a través de los diferentes sectores productivos. Pero el mercado lo hace mucho mejor: impone precios que dan información completa y en tiempo real de qué conviene producir y cómo puede hacerse. El Estado simplemente no es capaz de lograr esa información y se equivoca. ¿Puede el Estado decidir en qué tiene un país ventajas comparativas?. No.
 
- El Estado puede imponer mayor igualdad mediante normas. En general, creo firmemente que para ello existen los impuestos y las decisiones de gasto. Sólo excepcional y justificadamente debe imponerse una distribución de la renta a través de normas.

En mi opinión, mientras la izquierda siga manteniendo propuestas económicas de este tipo no podrá ser una alternativa real a los neoliberales. Ganará elecciones, pero su gobierno carecerá de propuestas y políticas coherentes y realizables y se perderá en detalles que no modifican casi nada.

Donde sí estoy convencido que puede actuar una política de izquierdas es en los cuatro ámbitos apuntados:
 
- Políticas que combatan con el sistema tributario, el mantenimiento de servicios públicos y la realización de transferencias la desigualdad que genera el mercado.
 
- Políticas que eviten situaciones oligopólicas imponiendo mayor competencia y/o impuestos sobre situaciones de privilegio.
 
- Políticas que obliguen a las empresas y consumidores a aceptar el pago de todos los costes que imponen socialmente. La lucha contra la contaminación y el uso gratuito de recursos se encuentra aquí.
 
- Políticas keynesianas de estímulo a la demanda efectiva, para estabilizar la economía. Se hizo en los años 50 y 60 del siglo XX, logrando un mayor y mejor crecimiento económico que lo que estamos ahora mismo viviendo.

La izquierda tiene mucha culpa de que el pensamiento económico de derechas  sea hoy día predominante. Casi exclusivo. Debe pensar con más claridad y menores prejuicios. Así como debe partir de los fundamentos aportados por la teoría económica.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Un presupuesto para Andalucía 2014.

¿Qué presupuesto para Andalucía 2014?.

Ignacio Escañuela Romana.
18 de septiembre de 2013.

Encuentro confuso tanto el debate previo al proyecto de presupuestos, como las directrices que parece va a tener. Creo que falta una clarificación de los objetivos principales del presupuesto.

Partimos de una insuficiencia clara de ingresos para las necesidades de gasto presentes. El déficit podría estar entre el 1% fijado hasta ahora, y el 1'3% sobre el PIB andaluz, o quizá algo superior. En 2013 se ha acordado finalmente un 1'58%. El debate es con el Gobierno de Madrid y con el resto de Autonomías. Pero, más allá de este dato, ¿qué debe y puede lograr la Junta el año próximo?.

Veamos los ingresos.

Los procedentes del Estado central no van a aumentar, y el déficit debe reducirse. Simultáneamente ya ha dicho la Presidencia de la Junta que no se suben los impuesto propios: se reclaman ingresos a Madrid, pero no hay ningún esfuerzo fiscal propio para Andalucía. En consecuencia, no hay aumento ninguno de recursos.

Esta decisión es contradictoria con los fines propuestos de gasto. Además, había posibilidad de incrementar la presión fiscal en aquellos impuestos que tasan costes externos: impuestos que recaen sobre actividades contaminantes, o lesivas de uno u otro modo para la sociedad en su conjunto.

No es algo extraño. Cataluña, con un gobierno de orientación liberal: sube la presión fiscal aumentando tres impuestos "ecológicos": impuesto sobre las emisiones de la aviación comercial, producción termonuclear de energía eléctrica, emisión de gases y partículas en la atmosfera en algunas industrias, un impuesto con el que el Gobierno catalán espera recaudar 2,76 millones de euros. Y a punto ha estado de poner una tasa sobre las bebidas refrescantes con exceso de azucar (¿si gravamos el alcohol por sus costes sanitarios, ¿por qué no tasamos las bebidas azucaradas que generan también enfermedades?).

Es sorprendente que Andalucía, con un gobierno teóricamente de izuqierdas, no se plantee ni siquiera unos impuestos de este tipo, que además aumentan la eficiencia del sistema económico global (impoenen a las empresas el pago de todos sus costes reales).

Veamos los gastos.

La Presidencia de la Junta plantea públicamente un presupuesto para luchar contra el desempleo. En efecto, parece que PSOE e IU plantean dos prioridades: empleo y servicios públicos esenciales (sobre todo, educación y sanidad).

Partamos de los dos objetivos. Yo propondría lo siguiente para intentar acercarnos a ellos:

1. Mantener el gasto en educación, con un aumento igual al IPC.

2. Mantener el gasto en sanidad, con un incremento igual al IPC sanitario (los precios en sanidad aumentan más rápidamente que el resto).

3. Mantener el gasto en las áreas sociales esenciales: ley dependencia, residencias de ancianos, guarderías y educación infantil, etc.

4. Rebajar el gasto en los programas de empleabilidad y en las subvenciones destinadas a empresas para la formación y empleo. Destinar el conjunto de tales recursos a inversiones públicas directas, cuyo impacto en creación de empleo y en estímulo económico es más alto que el resto de opciones. ¿Por qué damos recursos a programas de formación y a subvenciones empresariales, cuando podrían destinarse a gastos directos en infraestructuras esenciales, que crean empleos directos e indirectos?.

5. Tres cuestiones esenciales de funcionamiento:

- Hacer un presupuesto que no se tenga que estar modificando constantemente. Es decir, que refleje la realidad del funcionamiento anual de gastos e ingresos.

- La Junta debe abonar en un mes todos los programas y obligaciones de pago. Carece de sentido que deba muchos meses de programas esenciales como residencias de ancianos, guarderías, talleres de empleo, subvenciones comprometidas, etc.

-  La Junta debe emprender un programa serio de incremento de la eficiencia en el gasto. Especialmente, debe presentar públicamente una propuesta de eficiencia en la asignación de los trabajadores (recursos humanos) y en la asignación de los recursos entre salarios y el resto de partidas.






sábado, 7 de septiembre de 2013

Persistencia del paro en Europa: la competición en la que todos perdemos.

Ignacio Escañuela Romana.
7 de septiembre de 2013.

Si hay algo sorprendente en política, se encuentra en los intentos de convertir lo negro en blanco, o cuadrar un círculo. España acaba de perder en agosto casi 100.000 afiliados a la seguridad social: 100.000 personas que han perdido su trabajo. Pero el gobierno difunde que el paro registrado ha descendido en 100 personas. Es decir, el gobierno defiende que es positivo que las personas que pierden su empleo no busquen activamente el siguiente, simplemente porque no tienen esperanzas de encontrar otro. O bien defiende que sus estadísticas del desempleo son totalmente erróneas.

El economista Amit Bhaduri intenta, en diferentes artículos, analizar la evolución económica durante las últimas décadas: desde el contraataque monetarista de los años 60.

Destaco aquí algunas de ellas:
-          Es increíble que los regímenes democráticos puedan sostener el paro elevado y persistente que es el principal rasgo de nuestras economías  desde la imposición en los años 70 de políticas neoliberales (o economía clásica). ¿Cómo es posible que no se haya creado una presión popular, expresada a través de las urnas, para modificar tales políticas?.
-          Es este predominio casi incontestado del pensamiento neoliberal el que ha generado la lucha entre las naciones por la productividad laboral. Y esto ha agravado el problema persistente del desempleo. La globalización de los mercados genera una obsesión por rebajar costes laborales, que incrementa las desigualdades sociales.
-          En realidad, al poder económico constituido el paro le viene bien. Le permite controlar los salarios reales. Manteniendo un número importante de personas en paro, le quita capacidad a los sindicatos para reclamar y lograr mejoras en las condiciones laborales y los salarios

La explicación de cómo las mayorías, cuya renta es baja, apoyan un sistema que defiende las desigualdades sólo puede recaer en la observación de Keynes: son las ideas las que modelan el mundo, y no los intereses. Todos parecen estar convencidos que hay que perseguir políticas económicas obsesionadas con la evolución de los precios, que se olvidan totalmente del objetivo del pleno empleo. Políticas consolidadas en bancos centrales completamente independientes, irresponsables ante las urnas. ¡Los poderes económicos han impuesto instituciones alejadas del votante!, proclamado implícitamente irresponsable.

Por lo tanto, una de las ideas de Bhaduri consiste en que el sistema económico actual impulsa la productividad laboral, creando paro.

Veámoslo para España. La productividad aparente del trabajo es simplemente lo que se produce en un año (PIB normalmente) dividido por el número de trabajadores empleados. Lo que nos da el producto anual por trabajador. O bien, podemos multiplicar la jornada media de cada trabajador por el número global de trabajadores, y utilizar el resultado para dividir el producto nacional anual. Nos da el producto de cada hora trabajada.

No se puede confundir esa cantidad con la productividad total, que tiene en cuenta las cantidades de todos los factores empleados y asigna el residuo no explicado a la tecnología. Asimismo, nos encontramos con obvios problemas estadísticos, destacando la existencia de una economía sumergida cuyas cantidades no podemos conocer. No obstante, tenemos, al menos, una aproximación.


Pues bien, la evolución de la productividad aparente del trabajo en España desde el año 2000 es la siguiente:




Se observa un aumento en la productividad aparente del trabajo en plena crisis económica. Se va incrementando conforme el desempleo en España aumenta. No reproduzco aquí las cifras de desempleo ya que están en un artículo anterior del blog. Basta con apuntar a que superan el 25% de la población activa, alcanzando, como mínimo, unos seis millones de personas. El repunte estacional del empleo en el verano 2013 será desbordado por el desempleo del otoño. El número de cotizantes a la seguridad social, auténtica piedra de toque del empleo en la economía formal, ya está cayendo. Esta situación es comparable a la Gran Depresión de 1929.

Por lo tanto, las empresas españolas han estado despidiendo trabajadores aceleradamente. Mucho más rápido que la caída del PIB global.

Lo que sucede es que España, al igual que el resto de países de la Unión Europa y una mayoría de países en todo el mundo, sigue una política de crecimiento a través del sector exterior. Deprimimos nuestra demanda interna e intentamos crecer a partir de las exportaciones. Como las exportaciones tienen una cantidad fija y limitada, se trata de vencer al resto de países, haciendo descender nuestros costes internos. Es imposible que todos los Estados ganen, y, desde luego, en cierto sentido todos pierden.

Tomemos el caso de tres países de la unión euro:
-          X expande sus exportaciones netas (menos las importaciones) y consigue un crecimiento del PIB. Alemania, por ejemplo, con el menor desempleo de sus últimas décadas (en el 6’8%).
-          Y expande sus exportaciones netas pero su PIB desciende, porque la contracción de la demanda interna (consumo e inversiones) supera a la expansión de la demanda exterior de sus productos. España.
-          Z asiste a la suma de exportaciones netas negativas pese a una contracción radical de su PIB, sumando, así pues, contracciones interna y externa. Veamos Grecia: caída en el –4’6% del PIB, con déficit en la balanza de pagos por cuenta corriente del –0’8% respecto al PIB. ¡Una situación desesperada!.  

Pero, en realidad, los tres se beneficiarían de una expansión decidida del consumo y la inversión de Alemania.
-          Alemania tendría una crecimiento mayor, junto con la certeza de que el resto de países del euro no se saldrán de la zona e impondrán devaluaciones competitivas en sus monedas nacionales recuperadas.
-          España y Grecia tendrían balanzas de pago más positivas, con menores presiones deflacionistas, y podrían expandir su demanda interna relanzando su inversión.

La auténtica solución a lo que vivimos es una rectificación en el pensamiento económico. Existe una escuela de pensamiento alternativo a la economía clásica y se denomina keynesianismo. El neoliberalismo, con su creencia en que los mercados son perfectos y nos llevan a un óptimo social,  no es la única opción en política económica. El keynesianismo y su afirmación de que los mercados, por sí solos, nos conducen a desequilibrios cíclicos y persistentes es la otra teoría económica con, al menos, las mismas pretensiones de veracidad.

En definitiva, ¿cuánto tiempo podremos soportar la existencia de un alto y persistente desempleo?.